domingo, 11 de junio de 2017

Se avecina jaleo asturiano

Vaya por delante que esto no es ningún alegato pelota; la temporada del Real Oviedo ha sido nefasta. El entrenador no ha cumplido, la plantilla ha defraudado y el club no ha sabido o no ha podido enganchar a una afición que, como viene siendo costumbre en los últimos tiempos, da mucho más de lo que recibe. Sin duda lo peor del año ha sido el final. Las heridas del pasado, que nunca llegaron a cicatrizar, se juntaron con las decepciones en el campo y acabaron desembocando en el ridículo enfrentamiento de Erice con un aficionado. Que curiosa es la vida y el destino. Varios jugadores que, como Erice, sacaron del barro al Oviedo y quedarán para siempre en la historia del club, se irán de la ciudad como demonios pudiendo haber sido dioses, y porque ellos así lo han querido. Nunca me olvidaré de la despedida que le brindó el Tartiere a Generelo en su marcha como jugador, por eso luego me resulta irrisorio escuchar que la afición oviedista es demasiado dura.

Pese a este fracaso no cabe hundirse. Ya lo dijo Woody Allen en Broadway Danny Rose: Es importante pasarlo bien, pero también hay que sufrir un poco, porque, de lo contrario, no captas el sentido de la vida”. Así es como veo el futuro del Real Oviedo. Queda mucho trabajo por hacer, se necesita mano dura y decisión, pero vendrán tiempos mejores, no hay duda.

Además, la temporada que viene será especialmente atractiva. Asturias, aunque sea en una categoría indigna para la región, tendrá derbi catorce años después. La Nueva España dedica hoy un amplio despliegue informativo al retorno de los encuentros de máxima rivalidad, con varios artículos y reportajes que recuerdan anécdotas pasadas, probablemente desconocidas para muchas generaciones de asturianos. Especialmente recomendable es el artículo de Melchor Fernández Díaz, que hace un repaso histórico a la esencia de los derbis. En estos tiempos mediocres, con la dictadura insufrible de Madrid-Barcelona, que convierte a los aficionados en meros clientes de televisor, conviene más que nunca resaltar lo propio con orgullo. Por eso y por mucho más, yo ya cuento los días para volver a probar la mejor droga que hasta hoy nadie ha inventado: el Real Oviedo.

Xuan Fernández

jueves, 8 de junio de 2017

La casa de los locos


Últimamente el Real Oviedo parece el camarote de los hermanos Marx. Indagábamos hace un par de días en estas mismas líneas sobre la bipolaridad del aficionado azul, pero en las últimas horas el surrealismo ha traspasado todos los límites. Como todos sabemos, en la tarde ayer Jon Erice, aún capitán del equipo, se plantó en el lugar trabajo de un aficionado para pedirle explicaciones sobre las críticas recibidas en el último partido en el Carlos Tartiere y posteriormente en una emisora de radio. Erice, acompañado de varias personas (entre ellas una niña pequeña), aparece en un video de cincuenta segundos discutiendo acaloradamente en la puerta de una céntrica tienda con el citado aficionado, miembro de Symmachiarii, dejando una imagen patética que lamentablemente tardaremos en olvidar. Como es lógico el club ya ha apartado a Erice; hoy no entrenó con el equipo y el sábado tampoco va a viajar a Elche.

Dentro de unos años nos acordaremos de esto y nos reiremos, pero el asunto tiene traca. No trago a Erice desde hace tiempo ni dentro ni fuera del campo, pero al menos siempre me había parecido una persona inteligente y en cierto punto coherente en sus apariciones públicas. Hasta ayer. O se tragó la trilogía de El Padrino de un golpe, o comió algo en mal estado, o simplemente es que está como una regadera, pero el espectáculo lamentable de ayer es para que Erice jamás vuelva a tener nada que ver con el Real Oviedo, que aunque no lo parezca y quitando excepciones, siempre ha sido un club serio.

También hay que resaltar el papel de Hierro, totalmente superado por los acontecimientos y al que parece que le haya afectado la bipolaridad azul. Después del partido de Córdoba dijo que la plantilla no tenía carácter, días después negó la mayor y alabó la personalidad del equipo. Hoy sale a rueda de prensa afirmando que en el Oviedo pasan cosas muy raras que él nunca había visto y que el club necesita “proyecto y visión”. ¿Se habrá olvidado de que el entrenador es él?

Así está el asunto: el Oviedo es una casa de locos, pero ojo, a lo mejor tanta chifladura tiene un destino que se llama promoción de ascenso a Primera División.


Xuan Fernández

martes, 6 de junio de 2017

Bendita locura azul

Ya lo sabíamos, pero después del partido del domingo en el Tartiere volvió a quedar claro que El Real Oviedo es un equipo de tarados bipolares. Normal que a Woody Allen le gustara tanto nuestra ciudad. Raíces cuadradas, ecuaciones diferenciales, límites, integrales, derivadas…todo valía ayer en el imaginario de unos cuantos ilusos para intentar descifrar las opciones que tiene el Oviedo de meterse en el desesperante playoff.
De números no tengo ni idea, por algo me metí a juntaletras, pero sí alguien cree de verdad que este equipo puede meterse entre los seis primeros es que está para que le encierren de por vida. Según dicen por ahí, contando con que ganemos en el Martínez Valero, algo muy lógico, claro, contando con la gran racha que tiene este equipo fuera de casa, deben perder Huesca y Valladolid, que se enfrentan con Levante y Cádiz respectivamente. Pero tranquilos, ahí no se acaban nuestras opciones. También nos vale el empate del Pucela siempre y cuando nosotros ganemos con seis o más goles de diferencia. Yo lo tengo claro; deberíamos tirar por esa vía, no me fío de la victoria de los gaditanos. Total, ¿qué son seis goles para nosotros? Mucho se le puede reprochar a Hierro en materia táctica, pero ha demostrado que de defensivo no tiene nada. Por tanto, si metemos un gol en los primeros minutos, los otros cinco caen por inercia y rumbo a la Gabinona a festejar.
Seamos serios: no hay absolutamente ninguna opción real de que el Oviedo pueda jugar la promoción. Las situaciones carambolescas nunca nos han sonreído y se tienen que dar tres resultados. Nuestra temporada acabó, se debe asumir ya y empezar a planificar con garantías la del año que viene. Aunque, mirándolo ahora desde otro punto de vista, no nos olvidemos de que esto es fútbol y pasan cosas raras. El Levante compite bien pese a ascender… El Valladolid no es fiable… El Cádiz tiene que salir a ganar…Ojo. Pero que digo, que gaitas nos vamos a meter…Ni de coña. O si…

Xuan Fernández